Habilidades socioemocionales

 



El desarrollo de HSE es un enfoque emergente por lo que no existe un sólo grupo de habilidades convalidadas o un enfoque definitivo.  Existen gran cantidad de teorías y estudios que pretenden explicar qué es una emoción, cómo surge y si las respuestas que generan son comunes a todos los seres humanos o bien, son resultado del aprendizaje cultural.

Más importante que llegar a un acuerdo es lograr una comprensión suficiente para promover de manera positiva el autoconocimiento emocional y la autorregulación de las respuestas emocionales para impulsar el desarrollo personal y cultivar mejores relaciones interpersonales.

Si bien, como lo hemos comentado existen diversos autores, teorías y corrientes muchos coinciden en elementos comunes como lo son, la activación fisiológica, las sensaciones física y afectiva, la respuesta observable, y la movilización o desmovilización como reacción a éstas, ante una situación o estímulo externo o interno de cierta intensidad.

Podemos afirmar que en las respuestas emocionales se ponen en juego tres sistemas: cognitivo, fisiológico y motor -y la combinación entre estos-, tendremos el tipo de planteamiento teórico detrás de la concepción de emoción y sus respuestas.

Y si bien, como decimos no hay un acuerdo total, la tendencia más aceptada refiere a la existencia de emociones básicas, aunque tampoco existe un consenso sobre cuales constituyen un cuadro de astas.

Entre las más repetidas por diversos autores/as están; el miedo, el enojo, la alegría, la tristeza, la sorpresa, y el amor. A éstas se les atribuye su origen en el sistema límbico y un componente innato. Sin embargo, difícilmente podemos trazar una línea definitiva entre lo natural y lo social en el ser humano pues somos seres integrales bio – psico – sociales.


Hasta lo que sabemos, el sistema límbico se activa con estímulos sensoriales o mentales y envía información al neocórtex, que procesa la información y de acuerdo a su aprendizaje, modula la reacción emocional, encontrando así́ el componente “adquirido”, de la respuesta emocional en función de la cultura y las experiencias personales. A partir del reconocimiento de que las emociones tienen un nivel de valoración consciente, es que advertimos una oportunidad para la educación y regulación de las respuestas emocionales. También los seres humanos vamos construyendo nuevas emociones que se denominan secundarias. 


Según Bisquerra (2009) “Sobre cada uno de los componentes de la emoción se puede intervenir desde la educación emocional. La intervención en el componente neurofisiológico supone aplicar técnicas de relajación, respiración, control físico corporal, etc. La educación del componente comportamental puede incluir habilidades sociales, expresión matizada de la emoción, entrenamiento emocional, etc. La educación de la componente cognitiva incluye reestructuración cognitiva, introspección, meditación, cambio de atribución causal, etc.” Y de acuerdo con Bisquerra, R. y Pérez, N. (2007), cultivar las habilidades socioemocionales implica “dominar las habilidades sociales, capacidad para la comunicación efectiva, respeto, actitudes prosociales, asertividad, etc.”

Para ello es necesario el desarrollo de competencias socioemocionales intra e interpersonales, ya que, si una persona no logra desarrollar competencias intrapersonales como el autoconocimiento, la autorregulación y la autonomía, difícilmente podrá relacionarse efectivamente con otras personas. 

A lo largo de la educación básica (preescolar, primaria y secundaria) se promueven las siguientes HSE, autoconocimiento, autorregulación, autonomía, empatía, colaboración.

En tanto que el programa Construye T promovido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)  y la SEP, dirigido al alumnado y personal docente y directivo de EMS proponen tres áreas, autoconocimiento al que denominan Conoce T que incluye la autoconciencia, autorregulación y determinación, que a la vez se subdividen en otras; mejora de las relaciones humanas a la que refiere como Relaciona T, que implica la conciencia social y la relación con los demás, que a su vez se subdividen en otras; y la toma de decisiones a la que designa, Elige T, que implica la  toma responsable de decisiones, que también se subdivide en otras.

Nosotros para este diplomado y de acuerdo al marco referencial anteriormente expuesto elegimos éstas por encontrarlas útiles al propósito de la eliminación de las barreras al aprendizaje y la partición del alumnado.

  • Autoconocimiento – autoestima.
  • Autonomía
  • Empatía.
  • Autorregulación
  • Comunicación asertiva.
  • Colaboración.
  • Desarrollo de valores prosociales.
  • Pensamiento crítico.
De hecho, hemos ido abordando como desarrollar cada una de éstas a lo largo de este diplomado porque están imbricadas en las distintas acciones que se necesitan para generar una cultura de inclusión, así como prácticas inclusivas para eliminar las barreras al aprendizaje y la participación, pero en esta semana puntualizaremos sobre dinámicas para impulsar algunas de ellas en el aula.








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