Enseñar inclusión en el aula de la mano de las HSE.
La inclusión en el aula tiene dos componentes por un lado la construcción de una cultura de inclusión ligada a la valoración de los DH, el principio de igualdad, la interculturalidad, la perspectiva de género, la solidaridad, la valoración de la diversidad, el respeto, la colaboración y por supuesto la empatía.
La otra son las prácticas pedagógicas encaminadas a hacer del alumnado el actor principal de los procesos de enseñanza – aprendizaje y mediación del aprendizaje y que se deben diversificar los suficiente para atender, valga la redundancia, a la diversidad de las y los estudiantes de nuestras aulas.
Y la combinación de ambos pues a través del abordaje tanto de las problemáticas que generan la exclusión y la discriminación como diversas situaciones ligadas a la construcción de las soluciones antes mencionadas, se pueden planificar actividades para atender otros contenidos curriculares, desarrollar habilidades, promover el aprendizaje colaborativo, posicionar conocimientos factuales e impulsar la adquisición de valores y actitudes, siguiendo las metodologías de la educación activa y la enseñanza diversificada.
Es de suma importancia considerar que enseñar la inclusión en el aula no debe reproducir en una escala micro o en la cotidianidad de las acciones las lógicas de la integración educativa, es decir tomar a él, la alumna, o alumnos que son discriminados, que no hablan español, que presentan NEE, etcétera y “darles” la oportunidad de que se incorporen al grupo y sus dinámicas, sino que el hecho de tener alumnos/as con esas características es una oportunidad de educar al resto a través de problematizar la situación misma, lo que la permite utilizarla de una manera realista, es decir ya no buscando traer el mundo al aula sino teniendo claro que visibilizar y atender la situación es asumir que el mundo real es parte del aula. Por ello tratar estas problemáticas como parte de la educación integral de todo el grupo es por una parte trabajar con el aprender haciendo y cuando se indaga en las soluciones reales para ello y se implementan se está trabajando con un aprendizaje situado. De tal modo que hay que involucrar a todo el alumnado en las soluciones del problema cuestionando ¿Qué se hace para incluir y lograr el desarrollo y reconocimiento de algún alumno/ con síndrome de asperger o de Down o indígena que no habla o casi no habla español? o cualquiera de las situaciones de desventaja social o marginación que presenten mis estudiantes.
La idea es que tanto las personas que padecen las barreras al aprendizaje y la participación se vean libres de ellas y el resto del grupo desarrolle la colaboración, la empatía, la resolución de problemas, la solidaridad, la educación ciudadana, la investigación, el desarrollo de valores prosociales y la responsabilidad social, etcétera.
Como ya lo habíamos mencionado de las HSE que nos faltaban por abordar quedan la empatía y la comunican asertiva. Empezaremos por esta primera.
Distintos estudios nos señalan por lo menos dos tipos de empatía. Por un lado, está la mayormente motivada por procesos racionales y cognitivos que es aquella en la que podemos evaluar las razones, puntos de vista o argumentos de otra persona y entender, encontrar lógica y validar su perspectiva y así ponernos en su lugar. La otra que está mayoritariamente motivada por el autoconocimiento emocional, se da cuando ante una situación que experimenta otra persona puedo comprender su respuesta emocional y ponerme en su lugar y solidarizarme con esa persona, pues ante situaciones idénticas o análogas yo he experimentado las mismas emociones.
Los estudios también señalan que es este último tipo de empatía que es más efectiva para generar cambios en los valores y las actitudes de las personas. ¿Cuál debemos enseñar en la escuela? Ambas, pero hay que tener cuidado que en enseñando la primera, se dé por atendida la segunda.
La empatía constituye uno de los pilares de las HSE porque nos permite construir un sentido de comunidad, humanidad, igualdad y solidaridad, todo ello indispensable para la construcción de una cultura y prácticas escolares inclusivas.
Muchos de los problemas de lo humano se basan en una comunicación inadecuada, ya sea porque ésta no sea una verdadera comunicación, es decir porque no hay una intención ni sentido de que existan cosas en común, porque en ella una de las partes expresa mandatos de tipo vertical, o porque ésta se encuentra interferida por sesgos cognitivos, que son inclinaciones a percibir las cosas de manera distorsionada por la influencia de suposiciones o creencias instaladas cultural y psicológicamente, o por el hecho de que ésta no es asertiva.
- La comunicación, asertiva es la que nos permite afirmar con claridad nuestras necesidades y posturas de manera responsable, a este respecto el psicólogo Marshall Rosenberg diseñó el modelo de comunicación no violenta que se basa en cuatro pilares que son:
- Hechos; hablar de aquello que nos consta, aquello que podemos verificar a través de nuestros sentidos o que podemos investigar.
- Sentimientos; hablar en primera persona responsabilizándonos de aquellas emociones que me despiertan lo que estoy viviendo, por ejemplo, “con la manera en que te diriges a mi yo me siento triste” y no “tú me haces enojar”.
- Necesidades; identificar aquello que requiero para satisfacer mis necesidades y expresarlo con claridad.
- Acciones; expresar de manera positiva, clara y propositiva las acciones que pido se ejecuten para la satisfacción de las mencionadas necesidades o las acciones que yo ejecutaré para lo mismo o la resolución de alguna situación.
Marshall Rosenberg (1934-2015). Psicólogo Estadounidense
Padre de la comunicación no violenta
. Lenguaje concreto y lenguaje simbólico.
Realiza una lista de expresiones comunes que contengan una carga emocional, algunas de ellas deben tener un lenguaje que expresa fundamentalmente conceptos y otros hechos, las primeras comunicarán situaciones en las que la voz de la frase no tiene responsabilidad en lo que se afirma como en el ejemplo del punto b acerca de los pilares de la comunicación no violenta, “tu me haces enojar”. En las segundas se usará un lenguaje descriptivo en el que la voz de la frase comunique responsabilidad frente a las respuestas emocionales que refiere, como en el ejemplo “con la manera en que te diriges a mi yo me siento triste”.
Aquí va una lista de ejemplo:
- Nunca me hacer caso.
- Me entristece que te vayas.
- Siento miedo de hablar de esto.
- Cuando no me saludas, me estás rechazando.
- Me alegra que vengas.
- Eres insoportable.
- Me vuelve loco/a tu irresponsabilidad.
- Me siento incomprendido.
- Lo que hiciste por mí me hizo mucho bien.
- No sirvo para nada.
Luego en plenaria se leen y revisan cuales corresponden a hechos y cuales, a expresiones simbólicas, cuales comunican sentimientos reales y responsabilidad y cuales no y con ayuda del cuadro de emociones como se sienten con las distintas expresiones y porque sucede ello.
2. Juego llamado, "Moldeando sensaciones".
Tu alumnado se ubicará en dos filas enfrentadas. Cada pareja serán compañeros/as de juego.
Una de las dos personas, recordará una situación en la que le haya aflorado un sentimiento claro y concreto. Con base en ello usará el cuerpo de su compañero/a, que estará pasivo y con los ojos cerrados, para expresar ese sentimiento modificando las posiciones y actitudes de sus rasgos corporales. Todo esto en completo silencio. Cada pareja hará su trabajo por turnos para que el resto del grupo pueda realizar su análisis sobre qué sentimiento les sugiere y ejemplificarlo con sucesos concretos. Por ejemplo: “Yo creo que esta escultura expresa un sentimiento de alegría, como cuando metes un gol en el descanso”. Después de la ronda de interpretaciones, el o la escultora deberá decir el sentimiento concreto que buscó expresar y, si quiere, la situación que la inspiró.
Finalmente, el docente sondeará, las emociones del o la escultura y la o el escultor, el papel de la interpretación de los mensajes verbales y no verbales y la necesidad de verificar lo que creemos a través de preguntar a la persona a quien interpretamos o la importancia de una comunicación asertiva entre otros tópicos a explorar según las características, problemáticas y necesidades de nuestro grupo.
Mejorar la comunicación mejorará también la estabilidad, seguridad, resolución de conflictos y colaboración de nuestro alumnado y en general ayudará de manera sustantiva a eliminar las barreras al aprendizaje y la participación.


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